sábado, 4 de julio de 2009

Un adiós permanente?


-¿De qué cojones me vale seguir viviendo en un pasado ya lejano? Me siento estúpida escribiendote bonitas palabras. Escogiendote como mi musa predilecta. Soñando aún contigo. Sí, me he dicho millones de veces a mi misma que te olvidaría. ¿Pero que le voy a hacer si tengo la dopamina por las nubes? ¿Llorar en vez de reir?. Soy estúpida, pero tengo mi límite ¿sabes?. Soy una necia pensando aún en tu risa. Pero es lo que tiene el amor, que te atrapa y te ciega, pero sobretodo te engaña. Ya me aburre ser el poeta rechazado suspendido en una nube creada a partir del desamor.
Has conseguido que llegue al punto de preguntarme si soy yo la que tiene algo que hace que el amor me rehuya y no lo pienso permitir, no. No pienso permitir que el mismo cabrón no me deje salir del pozo sin fondo en el que me metió.
Esta será el ultimo texto que te escribo.
Ya no habrá más. Ya decidí el tope, donde acaba esto y por cuanto tiempo...

Matando neuronas


-¿Alguna vez te has sentido perdido, sin saber que escoger, sin saber que hacer?
-¿Qué si me he sentido desorientada alguna vez?
-Si.
-¿Estás hablando de esos momentos en los que te das cuenta de que tu vida no va por ningún camino y que puede que las estés desperdiciando?
-¡Exacto!
-En los que te empiezas a comparar con los demás y te preguntas...¿Cómo cojones saben lo que hacen? ¿Cómo son tan puñeteramente felices? Y para rematar la faena te das cuenta de que no sabes lo que quieres ¡Nisiquiera sabes si vas a ver la tele o jugar a la play por la tarde! y los demás ya están planificando su futuro...Y entonces te ves como un bicho raro que no puede siquiera mantener una relación más de dos días...
-¡Si! ¡Si! ¡Si!. Entonces lo has sentido, ¿no?
-Claro que sí, cada día.
-¿Y que haces? ¿Decides buscar tu camino?
-¡Claro! voy directa al salón a ver la televisión.
-¿Y consigues aliviar esa incertidumbre?
-Así me olvido de todo...

jueves, 2 de julio de 2009

Parada desconocida.


Perdida. Confundida. Sin encontrar la salida. Como en un autobús vacío sin parada alguna. En él, el calor me sofoca. No hay madie junto a mí pero extrañamente me sentía como si estubiese entre una gran multitud.
La desesperación me come a través de cada pensamiento...
Me siento atada a cada sentimiento, imponente por no poder expresarlos.
Miro a través del gran ventanal, no veo más que el vacío, la nada.
Puedo ver reflejada mi mirada en el cristal. A través de ella tan solo veo agonia, como una programa de televisión en el que ves dudas, inquietudes, miedos, la necesidad de libertad, incomprensión...
El movimiento del autobus me revuelve las tripas o quizá era lo que veía en mi mirada lo que me inquietaba.
En un pequeño instante comprendí que era como un autobus sin destino el cual no sabe donde parar, ni que sentir, ni como actuar.
Retiré mi mirada del cristal y me obligué a pensar que alguien más subirá, que me ayudará a marcar mi rumbo, que me indicará mi parada...